#TEXTOS3

Le da mil vueltas al café con la cucharita, una, dos ,tres vueltas. Alza la vista, pero no ve a nadie, mira el reloj, ya es la hora. Se saca su chaqueta vaquera y la deja en el respaldo de la silla. En uno de los bolsillos encuentra una fotografía. Está ya gastada por el tiempo, pero todavía la persona que sale en ella se conserva como la última vez que la vio. La deja junto al café, la observa en silencio, pero su mente hace más ruido que nunca. Mil ideas rebotan en su mente como si quisieran salir y no supiesen por donde. Suspira, cruza las piernas, y en ese momento un hombre alto, robusto y de pelo gris se le acerca a paso decidido. Lo mira detenidamente y no consigue descifrar de quien se trata. Por un momento se asusta, guarda la foto y se toma el café, que ahora está frío. Mira a todos lados buscando al hombre de la fotografía. No aparece. El hombre de pelo gris se sienta frente a ella. No sonríe y sus manos descansan en la mesa con los puños apretados. Se observan, ninguno de los dos alcanza a hablar primero.
  Tras lo que parece una eternidad el hombre habla.
-Ha muerto.- Ella llevaba tiempo asimilando esa posibilidad, pero no quería admitirlo, deseaba que el hombre de la fotografía volviese , con su sonrisa infinita y sus abrazos calurosos. Pero la realidad es otra. Ahora la fotografía alcanza un nuevo significado. Ya no es la fotografía del hombre que volverá. si no la fotografía del hombre que se fue, para siempre. 

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